domingo, 1 de junio de 2008

Cambiar de herramienta de desarrollo


Jesús Arboleya publicó en su blog una entrada acerca del cambio de herramienta para los que nos dedicamos al desarrollo de software de aplicaciones empresariales.

Creo que todo lo que comenta Jesús Arboleya en ese artículo es cierto y saco dos conclusiones:
  1. Con un parque de clientes en funcionamiento, proyectos en proceso y otros en espera, el cambio de herramienta de desarrollo debe ser progresivo y entregar aplicaciones en la nueva herramienta cuando uno esté maduro. Por tanto hay que coexistir con dos o más herramientas durante un tiempo largo.
  2. En el caso de cambiar a Velneo® la situación es más compleja por aquello del cambio del chip y la terminología y algunos términos que son iguales que en otros IDE pero significan cosas distintas en Velneo®, lo diferente de la base de datos a otras, etc.

Adicionalmente me gustaría hacer algunos comentarios al excelente artículo. Son estos:

“El software es una herramienta. ….Uno de los aspectos fundamentales para sacar el máximo partido de una herramienta de desarrollo es la experiencia.” Totalmente de acuerdo. El contador de un cliente mío dice: “El mejor programa de contabilidad es el que uno conoce”. Lo mismo ocurre con la herramienta de desarrollo. A estas alturas de la globalización todos nos hemos copiado de todos y todas se parecen o se parecerán. Pero sin embargo hay que continuar aprendiendo por si se descubre algo mejor.

¿Tus clientes están contentos?” De acuerdo, pero a veces los clientes ni sospechan cosas que podrían hacer. Un cliente hasta hace unos meses manejaba los límites de crédito de sus clientes en millones de pesos colombianos, lo cual suponía que cada año o dos años debía actualizar un gran número de ellos. Le sugerí utilizar unidades de crédito cuyo valor se asigna en un parámetro y descubrieron algo sencillo después de 15 años de hacer algo complejo o no hacerlo.

Plazos de entrega”. Creo que esa es la gran ventaja de Velneo®, la rapidez de desarrollo, si no te sales de lo predefinido. Si quieres hacer las cosas más adornadas, más presentadas, etc. supongo que te consume más tiempo. Pero es verdad que una vez hecho el análisis, si está bien hecho, está hecha la aplicación.

Rentabilidad”. Un comentario adicional: la rentabilidad empieza en el momento en que ya has hecho tantas veces lo mismo que o lo tienes hecho (con lo cual lo entregas inmediatamente) o te lo sabes de memoria (incluso puedes anticiparte a los problemas). Cuando llevas unos años con una herramienta ya tienes clases, o mapas o proyectos o como lo quiera llamar la herramienta, iguales o similares a los que te está pidiendo el cliente, de manera que la entrega es inmediata, probada y libre de errores y además le puedes ofrecer una serie de variantes al cliente (las que te han ido pidiendo a lo largo de los años). La rentabilidad, fundamentalmente, la marca la experiencia y el dominio de la herramienta. Yo, hoy seré mucho más rápido con VFP® + MySQL® que con Velneo®, al igual que un campesino de Asturias, por ejemplo, llegará antes en bicicleta al pueblo que en el monoplaza de Fernando Alonso por la simple cuestión de que la bicicleta la lleva manejando desde niño y la puede manejar dormido mientras que al Renault no podrá ni entrar, porque la barriga se lo impide. Es verdad que cuando consiga meter la barriga en el monoplaza y aprenda a controlarlo será una flecha, pero quizás se estrelle antes o desista y siga con la bicicleta.

Todos hemos tenido que ir cambiando de herramienta por la propia evolución de la informática: de los programas en tarjetas perforadas en los Mainframe pasamos a las consolas brutas de aquellos armarios, luego a los editores de programas del PC. De modo texto tuvimos que pasar a modo Windows® empujados por Microsoft, de tablas debimos pasar a Motores de Base de Datos por aquello del cliente-servidor, después Internet nos obligó a suministrar a nuestros clientes soluciones Web y operación de aplicaciones utilizando Internet, y ahora la oleada de la informática móvil y después será tecnología “Multi-touch” o manejo de hologramas y nuestras herramientas de desarrollo deberán ir adaptándose a estos cambios. O sea que el cambio no se detiene y por tanto la rentabilidad bajará y subirá por ciclos según en qué estado de maestría estemos con la herramienta.

“He encontrado una alternativa ¿Qué hago?”. Totalmente de acuerdo de que las herramientas no son ni caras ni baratas, son rentables o no. Si consigues facturar más de lo que te cuestan son rentables y si no, no. Netbeans® es gratuito y permite desarrollos de aplicaciones desktop, web y móvil con la misma herramienta, pero la curva de aprendizaje y la dispersión de los componentes y la multiplicidad de las alternativas y la cantidad de información que mirar, la vuelven (al menos para mí ) costosísima por la cantidad de horas que hay que dedicar solo a empezar a entenderla o para depurar un error en un formulario. Quizás para otros con buen manejo de Java sea mucho más rentable.

Ahora toca aprender y probar”. Totalmente de acuerdo, todo hay que estudiarlo y mejor con un profesor que tenga mucha experiencia. Un buen maestro es invaluable. En ese aspecto, una sugerencia sería que Velneo® comercializara los seminarios sin necesidad de comprar la herramienta. Es decir, quiero aprender mandarín aunque no tenga ni siquiera idea de ir a la China. Los seminarios online (los de nivel 3) sería bueno poderlos comprar de forma independiente a la herramienta. Quizás haya inconvenientes técnicos complejos. No se, es una idea. Los vídeos que últimamente han ido apareciendo son muy buenos y hay que felicitar a sus autores. Ese tipo de cosas hacen grande una herramienta.

Lo realmente caro es equivocarse”. Verdad totalmente, por eso es mejor perder horas y días en analizar, leer, escuchar, reflexionar antes de decidir. Por eso los artículos como este de Jesús Arboleya, son muy útiles y de agradecer por todos los que estamos en el proceso de cambiar.

Ya estoy preparado ¿Por donde empiezo?”. Otra sugerencia: la primera aplicación no elegirla muy sencilla ni tampoco muy compleja y rehacerla, rehacerla, rehacerla…luego a la papelera y volverla a hacer y así…el problema es sustraer tiempo al día a día para hacer eso. Ahí está el problema y tener la disciplina de hacerlo.

“¿Qué pasa con mi base instalada?”. Claro que sí. Lo que está funcionando dejarlo como está, pero no dejar de decirle al cliente cosas como ésta: “Bueno, estamos manejando una nueva herramienta que podríamos hacerte la captura de los pedidos a través del teléfono celular de tu vendedor o podría consultar las facturas pendientes del cliente a través del móvil, o deja de pagar licencias costosas de Microsoft Windows® e instalar Ubuntu® mis programas corren igual ahí…” es decir sembrar la inquietud, claro está si la herramienta lo permite, si no ni mencionarlo.

La mezcla no es buena”. Es verdad es mejor no mezclar herramientas, pero a veces es inevitable y el poder hacerlo sin demasiado “ruido” es un punto de calidad para el proveedor y un argumento de ventas muy importante.

Transición” En efecto, durante meses y quizás años vas a tener que convivir con la herramienta anterior o anteriores y la nueva y eso es un gran problema. Por eso hay que procurar que esa transición sea lo más rápida posible.

Cambiar el software en tu base instalada”. Las aplicaciones tienen un ciclo de vida más o menos largo, si no cambian de plataforma morirán por falta de uso a no ser que tengas contrato de mantenimiento lo cual puede ser una herramienta para forzar el cambio: “No va a haber más mantenimiento en esa herramienta a partir del año que viene, por ejemplo”. En ese aspecto el ejemplo de Microsoft es una buena disculpa. Ellos han hecho aceptable la obsolescencia tecnológica impuesta. Funciona y bien, pero como yo soy el fabricante digo que está obsoleta y ya.

Y si mis clientes no quieren cambiar su software”. Dejarán de ser tus clientes o cambiarán. Así pasa siempre. Yo tengo clientes que compraron sus programas en 1987 (con Clipper® 87 cuando era de Nantucket no de Computer Associates), todavía les funcionan y les sirven, ya no son mis clientes, sólo son mis amigos.

Y cómo será el futuro…” Exacto, más tarde o más temprano todo volverá a empezar. Te volverás a plantear el cambio de herramienta y buscarás, analizarás, compararás, etc. o como la caricatura de Quino que muestra a un anciano con una habitación cuyas cuatro paredes están llenas de libros hasta el techo y libros por el suelo y el anciano con cara de habérselos leido todos, sentado en su sillón, dice: “ ¿Y ahora qué?”, pues eso ¿y ahora qué?”

Gracias Jesús Arboleya por el artículo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades Manuel Tovar por tu artículo y las comentarios que amplían lo expuesto en mi artículo y con los que estoy totalmente de acuerdo.

Tan sólo añadiría como "veterano" de Velneo que ese cambio de chip al que te refieres es realmente rápido y no supone ningún problema ya que la gran ventaja de Velneo es que está diseñado para desarrollar aplicaciones empresariales.

Jeje, en el ejemplo que ponías del puebloo de Asturias. Si ese pueblo representa el nicho de las aplicaciones empresariales dentro del Software Velneo sería un todoterreno.

Con Velneo en muy poco tiempo (2 ó 3 meses) te resultará muy cómodo usarlo y, sobre todo muy rentable ya que estarás desarrollando aplicaciones realmente complejas.

Saludos.

Manuel Tovar dijo...

Jesús, en el ejemplo Velneo es el monoplaza de Fernando Alonso, la bicicleta es lo que yo uso ahora.

Saludos cordiales

Manuel Tovar
Baranquilla - COLOMBIA